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COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

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selenya kou
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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

Mensaje por selenya kou el Sáb 17 Dic 2011, 6:06 pm

CAPÍTULO 7


OCULTOS

- Estamos en problemas

- ¿Por qué no lo percibí?

- Tal vez tu sensor no es tan efectivo, después de todo

- Seiya……

- Perdón, caramelo.

- ¿No les parece que no es momento de parloteo?

- ¿Huir?

- Sólo los cobardes. A transformarse.

Un coletazo brutal proveniente del monstruo impidió la metamorfosis y dejó en el suelo a los hermanos Kou.

- Otro día jugarán a ser héroes…..no, mejor, en otra vida.

Decididamente tenía una meta fija. Respiró, bramó y levantó su mano enorme pero

Mizuri lo detuvo con una hilera de vibraciones que comprometieron la vista.

- Salgamos de aquí, ahora

Corrieron entre el fuego que el monstruo disparaba por doquier.

- ¡La piedra! ¡Debo volver por ella!

- ¡No, Taiki! ¡Olvida la piedra!

- ¡Debo recuperarla, Seiya, es la clave!

- ¡La clave es salvarnos el pellejo! ¡No seas necio…..no……! ¡Taikiiii, vuelve aquí!

Pronto, Yaten, debemos transformarnos.

- Quiero, hermano pero tengo la mano adormecida

- ¿Qué?

- ¡No puedo moverme!

- ¡Al diablo! ¡ EXPLOSIÓN …..ahhhhh! ¡Me duele! ¡Tampoco puedo hacerlo!.....Mizuri ¿acaso tú?.......¿eh?....¡Dónde se metió! ¡Se pusieron de acuerdo! ¡Qué parte de la frase peligro de muerte no entienden!

- A duras penas entiendo mi nombre……..¡AL SUELO!

- ¿Y eso?

- Azotes de fuego. O este monstruo no domina sus impulsos o se durmió en la clase de péguele a los enanos. Tenemos que escondernos

- ¡No! ¡Hay que ir por ellos! ¡Ya! ¡No pode……..MUÉVETE! ………estuvo cerca

- Y más lo estará si no salimos de aquí

………




-Déjame ir al frente

-No, Mizuri

- Estás golpeado, Taiki

-Shhhh, allí está; es enorme.

-¿Qué sale de su piel? ¿fuego?

-Debe ser un efecto secundario tras tu ataque; no creo que despilfarre poderes.

- ¡Mira! ¡La piedra!

- Justo al lado de su pie. La pisa y la destroza ¿cómo haremos?

- Puedo atraerla con mi psiquis pero está muy cerca de él, eso podría alertarlo y ahí sí, nos fulmina.

- ¿Atraerla?¿especie de telekinesis?

- Telekinesis pura.

- Tengo un plan, arriesgado, pero es la única forma de recuperar nuestro objeto.

- Adelante.

A paso sigiloso, Taiki llegó hasta donde estaba el monstruo y le aventó una roca mediana como para llamar su atención. Éste rugió; aún atontado buscó el punto de dónde provino el ataque y divisó a Kou. Socarrón, hizo una mueca.


- ¡Ahora, Mizuri!

La joven hizo lo suyo, eficaz.

-Lo tengo, Taiki.

Se disponían a huir sin dejar rastro pero un pie enorme bloqueó la salida. El gigante se paró allí, saboreando la eventual derrota. Taiki y Mizuri retrocedían. Ella, con una mano apretaba la roca y con la otra generaba energía. Tenía que ser precisa.

- No, nena, otra vez, no.

Un hilo sulfurante lastimó el brazo de Mizuri. Cayó. Taiki acudió a su lado, la protegía mientras miraba a la fiera entre desafiante y acabado. Él, que había peleado con enemigos aún más temibles, no podía acabar sus días así. Iba a intentarlo. Quiso transformarse pero no pudo.

- Será lento, el paso a paso de un exterminio que disfrutaré ¿Tienes miedo? ¡Qué bueno! Lo adoro, adoro ver cómo tus ojos se deforman ¿Acaso no es emocionante? ¿Acaso……?

El tirón de cuello impidió que continuara su monólogo. Una soga lo amarraba con fuerza. Seiya y Yaten la sostenían como podían. Yaten hizo uso de su habilidad felina y rodeó a la bestia, asfixiándola. Mizuri aprovechó ese momento y la paralizó a medias.

El monstruo cayó al suelo, su cuerpo pesado arrastró a Yaten y desestabilizó a Seiya. El enemigo divisó al primero y le lanzó un zarpazo que lastimó su espalda. El grito fue desgarrador. Seiya, en su desesperación, proyectó una feroz patada en la parte con parálisis del atacante y agudizó su dolor. Taiki rescató a su hermano y los cuatro se alejaron rápidamente.

Ocultos y a salvo, Taiki analizaba con preocupación la piedra, Mizuri curaba a Yaten y Seiya miraba un punto fijo; sin optimismo ni tranquilidad ni respuestas.

………………………..

- No puedo creer que hayan podido con él- afirmó la mujer


- Lo dije………..se apresuraron……………incompetencia.

Aunque la voz era débil, casi imperceptible, lastimaba. Encerrado en una cápsula y atravesado por cables, flujos de energía, el viejo Kisho imponía temor.

- Vamos a lograrlo, maestro y Usted podrá librarse.

- Calla…….actúa- y se debilitó.

- No puedo creerlo. Este modelo era pefecto

- Los subestimaste, Yashiro. Sus poderes serán recientes pero la garra la llevan en la sangre.

- Es el comienzo. Juro que los vamos a sacar del mapa, a ellos, a la nueva y a la inoperante de Kakyu.

- Sí, y yo estaré allí para sellar su destino trágico- sonrió cínicamente Kotaro.


Última edición por selenya kou el Dom 29 Jul 2012, 1:04 pm, editado 2 veces
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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

Mensaje por Invitado el Mar 20 Dic 2011, 8:19 am

wow esos chicos no cambian como se ponen en discucion mientras el moustro ataca jajja me dio mucha risa amix pero claro tambien me espante, me encanto el capi, espero que actualices pronto okis, cuidate y hasta luego, bye
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selenya kou
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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

Mensaje por selenya kou el Jue 22 Dic 2011, 7:00 pm

CAPÍTULO 8



TRAS EL TELÓN

Caminábamos ensordecidos; al menos yo, lleno de incertidumbre. Logramos Salir ilesos esta vez ¿pero a qué costo? ¡Perdimos nuestros poderes! Quien sea el que haya creado a esa cosa, buscará la forma de perfeccionarla, solucionará fallas y ahí sí, nos acabará ¡BASTA! No quiero pensar más, tregua.

Por lo que veo, mis hermanos y caramelo están atemorizados, se muestran abatidos, rígidos. Odio cuando se ponen así; sé que no lo hacen adrede pero la energía que proyectan me transforma en un transeúnte sin sangre.

Allí está Kakyu, su semblante parece una piedra; esconde algo, lo sé. La última vez que actuó así, tan misteriosa, acabó huyendo por un agujero negro y obligándonos trasvestirnos para encontrarla, en otro planeta, otro lugar……………..bombón…….¡Vaya qué asociación! Después de todo no la tenía tan ausente. No me lastima evocarla, al contrario, me gusta. Serena, sigues dándome fuerzas; estás en ese punto, bombón, el de la ternura dulce; sin la bronca, los celos, la desesperación. Supongo que al despedirnos (al quedarte tú con la sonrisa y yo con el dolor) algo de ti me llevé y viceversa. Así que ése es nuestro secreto cómplice.

¿Por qué la miro cuando pienso en Serena? Mi mente sí que actúa de manera misteriosa. Mizuri apenas es un enigma…..pero me siento cómodo con ese enigma; es diferente a lo que pasaba con Serena; bombón no sólo liberaba lo mejor de mí, sino que también me llenaba de adrenalina, una aventura deliciosa y vertiginosa. Con Mizuri, en cambio, me transporto a otro lugar, no sabría cómo definirlo; lo cierto es que en ese lugar me hago fuerte y la hago fuerte a ella. Eso es, se trata de un sentimiento protector. Llegamos.


-¡Están aquí! ¡Mandé a buscarlos!- dijo la princesa angustiada, luego nos miró con más detenimiento- ¿qué es eso? ¡Sus ropas! ¡Yaten, sangras!

- Un ataque feroz, Kakyu- respondió, cansado, Taiki.

- ¿Quién?

- Una versión más acabada de los titanes de la Antigua Grecia- alegué, aunque mi tono irónico no fue bien recibido.

- Tenemos esta piedra- Mizuri le acercó la roca y, mientras Kakyu la examinaba con seriedad, prosiguió- como verá, tiene el antiguo códice de los sabios magos.

- Es la piedra que enterró el alma de Kisho- explicó la princesa

- ¡Lo sabía!- gritó exultante Taiki- ¡debemos ver a Akami!

- Sí- agregó Kakyu- ahora.

- Princesa- interrumpió Yaten- hay algo más: no podemos transformarnos y Mizuri, también perdió su capacidad de alerta.

- ¿Qué?- preguntó angustiada

- Sí- agregué- el monstruo algo nos hizo, ninguno pudo transformarse, no sabemos qué pasó.

- Vamos- insistió Kakyu- Veamos todo esto con calma.

Ingresamos al palacio. Allí se encontraba Akami; tomó la piedra, cerró los ojos con disgusto y habló

- Lo han liberado.

- Tenemos una teoría, maestro- me apresuré a decir- quién liberó a Kisho no es ningún ignorante; conoce el códice de los sabios y además es fuerte, aunque en este punto no sabemos si se trata de una sola persona o más.

- Su teoría suena acertada, hijos; el traidor debe saber nuestro pasado y quiere venganza. Seguramente está conectado a algún aliado de Kisho, aunque todos están muertos ya.

- ¡Debemos investigar ya, reunir sospechosos!

- Calma Yaten- intervino la princesa- el culpable no va a exponerse hoy. Aprovechemos ese tiempo para pensar estrategias

- ¡Sí! ¡lo haremos! – agregó Taiki, tan excitado como mi otro hermano.

- Sugiero que no- sostuvo Akami- ustedes necesitan reponerse. Su aura languidece.

- ¡Pero maestro!- protestó Yaten pero el viejo remató

- Está decidido.



Yaten enmudeció, aunque de la boca para fuera, hasta yo podía sentir cómo, en su mente, le dedicaba al anciano ya nuestra soberana, palabras poco felices.

Salimos, hartos ya; corriendo venía Umiko ¡Umiko y su alegría! Podríamos estar en medio del diluvio que ella haría de la situación un musical.

- ¡Qué bueno que los veo, muchachos! ¡Al fin! ¡Los busqué toda la mañana!
- Estamos bien Umiko- contestó socarronamente, Yaten- ¿ves estos rasguños que tenemos en el cuerpo? ¡Son sólo marquitas! ¡Sí, marquitas!


- Ah, son lindas, es verdad….¡Chicos! ¡Tengo una fabulosa propuesta!

Yaten susurró a mi oído

- ¿Es o se hace? ¿Acaso no me escuchó?

- Es- respondí- y la próxima intenta con menos ironía ¿quieres?



Yaten me miró poco feliz



- ¿Una propuesta? – preguntó Mizuri

- ¡Sí! ¡Ay, Yaten, es ideal para ti!



Oh, oh



- ¿Ideal para mí?

- ¡Sí!

- Seguramente, sorprendente ¿no?

- ¡Por supuesto!

- Me gusta lo sorprendente

- ¡Lo sabía!

- ¿Sabes qué es más sorprendente?



Por favor, Umiko ¡No contestes!



- ¡Muero por escucharlo!



Y contestó

- ¡QUÉ NO ENTIENDAS, NI POR UN SEGUNDO, LO QUE ESTÁ PASANDO AQUÍ! ¡ME IMPORTA UN RÁBANO TU PROPUESTA! ¡ESTOY LLENO DE HERIDAS, SIN PODERES PARA PROTEGERNOS Y TÚ, QUÉ VIVES EN NO SÉ QUÉ NUBE, NO TE DAS CUENTA! ¡ESO ES LO SORPRENDENTE!



Silencio absoluto, esperando…uno, dos, tres….



- Snif, snif……Yaten……eres….¡ERES UN GROSEROOOOOOOOOOOO!



Y rompió en llanto, extenso, muy extenso. Si algo caracterizaba a Umiko, además de su dulzura e hiperactividad, era que, cuando lloraba, abría las puertas de una reserva hidráulica.

Taiki regaño a Yaten con la mirada, abrazó a Umiko e intentó parar el vendaval.



- Calma, linda, calma. Yaten es un grosero

- ¡Y UNA BESTIA!

- Sí, sí y una bestia

- ¡Y UN INSENSIBLE!

- Claro, claro; también eso.

- ¡Y NO TIENE CORAZÖN!

- no, no, no lo tiene.

- ¡Y NO ES TAN LINDO COMO SE CREE!

- ¡Oye!- reclamó Yaten

- Shhhhhhhh, callate- le dije al oído- si no quieres que muramos ahogados.

- Sí, sí- continuó Taiki- es feíto- y automáticamente miró a Yaten, pidiendo disculpas



- Umiko- intervino Mizuri- ¿por qué no nos cuentas tu propuesta?



Inmediatamente, Umiko levantó la vista, sonrió, se secó los ojos con la manga de Taiki (algo que pareció disgustar a mi hermano) y como si nada hubiese sucedido, prosiguió feliz.

- ¡Con los alumnos de la escuela de arte estamos preparando un concierto! ¡El repertorio incluye canciones sobre la historia de Kinmoku porque, como verán- y miró fijo a Yaten- YO SÍ CONOZCO DEL TEMA!



Y Yaten comenzó a contar hasta diez.



- En fin, como les decía, la mayoría quiere tener el papel principal y así no funcionan las cosas, no, no, de ninguna manera; hay que seleccionar; por eso se me ocurrió la brillante idea de ¡HACER AUDICIONES! ¡Sí! ¡audiciones! Y pensé: los kou, en la tierra, brillaron como los Three lights



Mizuri me miró como diciendo ¿y eso? Luego le explicaría.



- ¡Qué mejor que ustedes para colaborar!

- Bueno, Umiko- quiso intervenir Taiki- nosotros ahora…

- ¡Estoy segura que con su talento podrán guiar a estos chicos, armar números, sugerir temas, será maravilloso

- A decir verdad- intentó, de nuevo, Taiki- en estos momentos…..

- ¡Los veo allí, sobre las tablas, destacándose! Claro que, para las audiciones tendríamos que buscar a alguien idóneo, considerando el desagradable incidente de apenas unos instantes

- ¿Qué quieres decir con….?- atinó a responder Yaten

- Porque, como verán, Yaten está fuera de camino

- ¡Qué!

- Despedido sin ser contratado, qué pena, qué pena.

- ¡Cómo si me importara!- contestó Yaten, satisfecho, además, por haber terminado la frase

- Entonceeees…..pensé en ….tí ¡Sí, Seiya, en ti!

- ¿Quéeeeee? – dijo Yaten



¡Qué!, dije yo



- ¡Sí, Seiya! ¡Eres muy talentoso, además tu carácter es ideal para tratar con las jóvenes generaciones!

- ¡Oye!- intervino Yaten- ¿no pensarás que Seiya va a aceptar?

- ¡ACEPTO!- dije

- ¡LO SABÍA! ¡BRAVO! ¡BRAVO!- aplaudía Umiko

- ¡Gracias! ¡Gracias!- asentaba yo.



En verdad, estaba entusiasmado.



- ¡Un momento!- interrumpió Yaten

- ¡Ay, Seiya, elegiré el mejor lugar para ti!

- ¡Alto!- continuó el pobre ignorado

- ¿De veras? ¡Tengo tantas ideas, Umiko!

- ¡CÁLLENSE LOS DOS!



Taiki se tapó la cara y Mizuri reía desconcertada.



- A ver si entienden. Aquí, el que siempre se ha dedicado a las audiciones soy yo; es mi trabajo y si ese musical sirve para concientizar a nuestros jóvenes sobre la historia del planeta, lo haremos bien y de la mano de un experto.

- ¡Sí!- contesté molesto. No iba a permitir que me sacaran del mapa- pero tú despreciaste la oportunidad, por lo tanto……

- ¡ACEPTADO NUEVAMENTE!- gritó Umiko



Y me sacaron del mapa.



Los primeros ensayos fueron una tortura; entre el mar de adolescentes gritando, Umiko hiperkinética y Yaten histérico, pensé que más que un musical, deberían hacer una película de terror. Mizuri miraba sonriendo; seguramente debió ser toda una sorpresa descubrir esta faceta nuestra.

Tras terminar la rutuna, siempre nos quedábamos en el teatro ella, Taiki, Yaten, Umiko y yo. Una noche, mis hermanos y Umiko fueron a revisar algo del vestuario; en realidad se trataba de una de las tantas obsesiones de Yaten y para evitar que se saquen los ojos con Umiko, Taiki los acompañó. Nos quedamos solos Mizuri y yo (me di cuenta que era la primera vez que estar al lado de Mizuri me ponía nervioso.).



- ¡Increíble lo que hacen! ¡Me han sorprendido! ¿Por qué nunca me lo contaste, Seiya?

- Porque no se dio la oportunidad- reí torpemente- Sabes, en la tierra, cantábamos para encontrar a Kakyu

- ¿Cómo fue eso?

- Sabíamos que estaba en la tierra, en Tokyo pero no en qué parte de ese país ni bajo qué forma. Debíamos buscar una personalidad que atrape lo masivo; por eso decidimos transformarnos en músicos. En nuestras canciones incluíamos palabras y mensajes de la propia Kakyu. Si ella los escuchaba, nos reconocería y mandaría la señal. Nunca pensamos que nuestro trabajo atraería a tantas fans

- ¿Enamoraron a alguna en particular?- preguntó con picardía Mizuri.



Bajé la mirada y sonreí ¿cómo explicarle que fue al revés? O ¿por qué no explicarle que fue al revés?



- Digamos que hubo un grupo de admiradoras bastante particular: cinco jóvenes especiales

- ¿Especiales? ¿En qué sentido?

- ¿Has oído hablar de las Sailors Scouts alguna vez?

- ¿Las guerreras de la luna? ¿Sailor Moon?

- ¡Vaya! ¡Veo que sí las conoces!

- ¡Claro! Es decir, en mi mundo sólo las sentí mencionar como leyenda ¿Tú las conociste?

- Sí, pero no supe que se trataban de ellas hasta el final. Mis hermanos y yo tratamos con cinco adolescentes comunes y corrientes

- ¿Y cómo eran?

- Todo, menos comunes y corrientes- reí en mi contradicción.

- Las apreciaron mucho ¿no es así? Se te acaba de iluminar la mirada.

- Sí. Les tengo gran cariño, aunque te mentiría si digo que es sólo cariño. A una de ellas, Serena, que no es otra que Sailor Moon, la traté más que al resto- enmudecí.

- ¿Y…?- preguntó con suavidad



Sentí desvanecer pero dejé que esa sensación, relegada desde mi llegada a Kinmoku, aflorara sin pretextos.



- Descubrí en ella una mujer única…..



Mizuri palideció un poco ¿debía continuar yo con mi relato? ¿Y por qué no? ¿En qué parte puede afectarle a Mizuri todo esto?



-….inmadura, ocurrente miedosa- proseguí- pero libre, espontánea y dueña de una luz infinita………



Sólo miraba, sin alterarse , miraba con calma y deseosa por saber.



- …….el día a día con ella fue una aventura que no quise perderme; al principio pensé que la admiraba…..luego…..



Sólo miraba , perdiéndose, en algunas ocasiones, como si ella también estuviese a reconstruyendo algo.

-………me di cuenta que estaba profundamente enamorado.

Sus ojos se agudizaron.

- ¿Y ella?

Por fin habló, aunque, en ese instante, era yo el que deseaba enmudecer

- Ella amaba a su novio. Darien, así se llamaba, había partido hacia Estados Unidos cuando fue interceptado por Galaxia. Claro, Serena lo desconocía y su ausencia daba a entender un posible abandono. No obstante, aún ante esa falta de respuesta, Serena jamás lo apartó de su mente ni de su corazón.

- Debió dolerte

- Mucho, al principio.

- ¿La olvidaste?

- Nunca. Ella estará siempre presente, sólo que no siento celos. Es curioso, ni yo entiendo el por qué

- Tal vez ya no la amas como antes

- O, tal vez, la amo más; la amo a tal punto de sentirla como parte de mi esencia. Verás, cada ser viviente tiene luz propia y se proyecta en la del otro, potenciándose. Cuando pienso en Serena, me ilumino y puedo abrazar todo, desde lo simple de la vida hasta lo más increíble. Se trata de un amor desposeído de egoísmo. Al partir, la última imagen que tuve de ella fue junto Darien; sufrí horrores, algo me comía el alma, era yo el que debía estar allí, el que debía abrazarla, besarla….



¿Por qué se incomodaba?



-……sin embargo, cuando llegamos a Kinmoku, fui recuperando mi sentido de pertenencia; pude ayudarte a ti, involucrarme en lo mío y, lentamente, comencé a experimentar completitud, satisfacción. Y sé que es Serena. Ella me ha entregado las claves, en una especie de pacto indescriptible, para descifrarme, para ser esa persona que desea brillar y hacer brillar al resto.



Y ella brilló en ese instante.

- Maravilloso

- Gracias…..¿y tú?

- ¿Yo qué?

- ¿Te has enamorado alguna vez?



Brilló con fuerza y con color



- Yo no……no, no…yo no

- Jajajaja, no es para que te alteres ni trastoques las sílabas



Bajó la mirada. Su perfil era agraciado



- Nunca tuve la oportunidad y aunque así hubiese sido, mi deber estaba primero

- ¡Mizuri! ¿Tu deber? ¡Tu deber es ser feliz!

- No es fácil

- Sí que lo es, mucho más de lo que te imaginas. Si piensas la felicidad como un absoluto, nunca podremos alcanzarla en su totalidad; en cambio, si la piensas como la capacidad de vivir ilusionado con las pequeñas cosas, lo cotidiano se transformará en una adorable conquista a la palma de la mano. No se necesitan grandes odiseas sino un corazón abierto para emprenderlo.

- ¡Seiya!



Sonrió, de una manera amplia, genuina y me fascinó ese gesto. Otra novedad que se sumaba: algo en Mizuri lograba fascinarme. Quise decírselo ¿por qué no? Sin embargo observé en ella una reacción particular: respiración entrecortada, ojos paralizados ¡Visiones! ¡Las volvía a tener! ¿Entonces?....¡Peligro!



- Se….Seiya

- Sí, lo sé- respondí

Del fondo del teatro, el grito de Umiko. Fuimos hacia allá y nuevamente, el monstruo inmundo, el que quiso pulverizarnos. Tenía a Umiko aprisionada en una mano…mis hermanos ¡apenas se movían!



- Los dos que faltaban- dijo el monstruo- ahora sí, el festival está completo.

- Parece que te gusta el sufrimiento porque vas a regresar a tu madriguera más maltrecho de lo que te fuiste la última vez.



Su carcajada sonó horrible ¿Acaso pensó que lo mío fue sólo una fanfarroneada? Pisó con energía brutal y el piso tembló. Casi caímos. Mizuri, que al recuperar su poder de percepción debió sentirse renovada, se adelantó y, con las manos en alto, expandió su energía………….en vano.



- Me aburres, muñequita. Tus ondas sonoras sólo vigorizan mis músculos.

Y rugió de tal forma que volteó a Mizuri, golpeándola. ¡Idiota! Grité su nombre y ella no me respondió. Me desesperé.

- ¡Vas a pagar y ahora mismo!



Carcajada de su parte. Quise golpearlo pero me detuvo su puño; acto seguido me tomó y empezó a apretarme. ¡Podía sentir el crujido de mis huesos! ¡Iba a matarme! Mientras más movía para zafarme, más me dañaba. Creo que comenzaba a perder el conocimiento cuando una voz dijo



- ¡Piensa en ella, Seiya!



Miré a Mizuri ¿por qué me lo pedía?



- ¡Piensa en Serena, con todo tu ser!



¿Acaso pensar en Serena sería suficiente? No creo que Mizuri sepa que esa no es la forma de escapar de una muerte inminente; pero estaba a punto de ser exterminado; después de todo, podía jugarme esa carta. Lo hice y una imagen vino hacia mí: era Serena, ensangrentada, casi vencida por Galaxia pero levantándose, resistiendo y luchando hasta triunfar. Entonces, continué: la pensé en todo lo que habíamos vivido, cada anécdota, cada suceso hasta la despedida final, y fui más allá, mucho más allá.

Sucedió de un modo inexplicable, mágico: mi cuerpo se dotó de fuerza, mis músculos de rigidez y con mis brazos empujando, logré liberarme. Sin detenerme, pateé al monstruo en las costillas y éste tambaleó lo suficiente como para dejar caer a Umiko. Mizuri logró envolverla en una burbuja para evitar que la caída la desplomara.

Mis hermanos miraron



- ¡Vamos muchachos, pueden hacerlo!



Y les extendí mis manos. Evidentemente, mi energía fue tan desbordante que logró, en ellos, el despertar de la propia. Sus ojos adquirieron un fuego particular y su cuerpo, ímpetu. Los tres, juntos y fortalecidos, acabamos con el demonio……..definitivamente.



Taiki le daba a Umiko agua con azúcar; Yaten, silencio atroz.

Con Mizuri nos alejamos.



- No puedo creer cómo la mente reacciona en momentos extremos- le dije

- Más que la mente, el corazón.

- Ambos- retruqué- ¿cómo supiste que pensar en Serena era la fórmula?

- Porque, a medida que me relatabas tu historia, algo sucedió en mí; de pronto recuperaba mi energía, un estímulo nuevo. Supe, entonces, que esa luz de la que hablabas se trataba de un poder infinito que ella había transmitido hacia ti y que, incorporado a tu esencia, se hacía invencible.



Tras acabar la frase, se marchó sin esperar respuesta. Algún día le contaré que, cuando recuperé mi fuerza, no era sólo Serena en quien pensaba.


Última edición por selenya kou el Dom 29 Jul 2012, 1:07 pm, editado 1 vez
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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

Mensaje por selenya kou el Dom 24 Jun 2012, 6:41 pm

CAPÍTULO 9

ATRAPADA



- ¡Increíble! ¡El modo en que recuperaron sus poderes me asombra!- dijo Kakyu

- Señal de nuestra fortaleza, princesa. Estamos preparados- sostuve con convicción

- Aún así, no debemos precipitarnos. Creo que todos hemos podido comprobar el poder del adversario, sería de necios pensar que estamos en ventaja

Taiki frunció el entrecejo

- ¿Habló con Akami?

- Sí. Es como sospechábamos. Se trata de la piedra

El mutismo caló en nosotros. Los temores tomaban forma.

-¿Y bien?- preguntó Yaten sin medias tintas.

- Va a analizarla con detenimiento

- Eso significa esperar- asentí, decepcionado.

- Discúlpeme, princesa- intervino, nuevamente, Yaten- pero mientras nosotros actuamos con premura y vaya a saber qué protocolo, el enemigo avanza a pasos luz.

-Lo sé- admitió Kakyu, sin excusas.

No había nada más que decir, que agregar o planear; atados de pies y manos, no quedaba otra que continuar entre puntos suspensivos hasta que Akami diera, o una respuesta clarificadora o una orden precisa; difícil de esperar por parte de la soberana.

Kakyu se retiró en marcha de plomo. Decidimos dejarla sola, pero ni bien mis hermanos y Mizuri emprendieron retirada, me despegué de ellos y seguí a la princesa.

Entró a Palacio. La observé al lado de la ventana, con la mirada fija mientras sus dedos jugaban mecánicamente con los bordes de la cortina. Reparé cómo le caían lágrimas y comprendí que la inquisición estaba de más, debía dejarla sola.

Luego supe que aquella tarde no probó bocado, se negó a recibir visitas y postergó sus recreaciones personales. Fue, entonces, que obviando toda etiqueta, entré a su habitación. No hubo reproches, tampoco respuesta; sólo una pequeña sonrisa dibujándose en su boca.

- No puedo verla así- dije sin rodeos

Kakyu me miró derrotada.

- Algo le pasa y no tiene que ver con la bendita piedra. No voy a presionarla; por eso, no me pida que me marche. Pienso quedarme aquí, sentado a su lado, hasta que por voluntad propia, confíe en mí y quiebre sus silencios. Creo que Usted hubiese hecho lo mismo, la conozco lo suficiente.



Se acercó y acarició mi rostro, sus ojos estaban enrojecidos. Le tomé las manos y la conduje hacia un pequeño sillón al costado de la cama. Ninguno de los dos dejó caer la vista y si bien, las palabras perdían validez en ese instante, debían decirse.

- Llevo en mi alma un peso indescriptible, Seiya

- Compártalo y molestará menos

- No puedo

- Claro que sí. Dígalo….mejor… dígamelo ¿qué es lo que sucede?

Buscó mis manos y las apretó; como si deseara generar con el gesto seguridad y el desesperado intento de aprobación.

- Fui yo la que liberó a Kisho

Sentí desgarrarme por dentro, un golpe frío e inesperado en la garganta.

- ¿Qué? – atiné a decir con un hilo de voz

- No fue intencional, Seiya, pero lo produje

- Princesa, por favor, sin titubeos, explíquemelo todo y no omita detalles.

Desde que asumí el mandato, siempre fui guiada en la toma de decisiones; lo comprendía, era joven e inexperta, había llegado al poder por herencia y no todos me creían capaz. Con el tiempo, adquirí dominio, conocimiento y quise desprenderme, demostrar que podía tener autonomía, Me molestaban los constantes condicionamientos y la negativa a priori, especialmente por parte de aquellos que, escudados en su trayecto y antigüedad, se creían dueños de la verdad absoluta.

Mi primera determinación, tajante, fue realizar cambios en el Concejo; decidí relegar, con excusas maquilladas, a los que yo consideraba nocivos. Fue mi primer error. No quiero justificarme, pero en aquel entonces, sentí que aquellos personajes no le hacían bien al sistema que quería implementar y los aparté. Quebré la primera regla que me enseñó mi padre: tolerar lo diferente y ver en ello lo positivo para avanzar. Actué en solitario y con prepotencia, y eso tuvo un precio.

Los rivales, los que alguna vez apoyaron a Kisho, comenzaron a aglutinarse como clara oposición; eran minoría pero tenían peso, una historia que yo no poseía, y parte del pueblo les dio su voto de confianza. Empezó, así, el malestar general, la resistencia hacia proyectos; los enfrentamientos, manifestaciones. Akami me dio su punto de vista y su hipótesis: Kisho estaba detrás de esto, obrando de alguna manera. Al no estar del todo extinto podía conectarse con su gente. Pero se equivocó. El enemigo no era Kisho sino mi propia estupidez. Aquello no formaba parte de una fuerza sobrenatural, era la natural reacción ante una soberana que no supo manejar adversidades.

Aún así, necesitando creer en la teoría de Akami, cometí la peor de las sandeces. Tomé la piedra y me dirigí hacia el lugar donde estaba enterrado nuestro mayor verdugo. Mi intención era abrir el portal y con mi poder, destruirlo para siempre.

Frente a su cripta, comencé a decir las primeras frases del códice en voz alta. El portal empezó abrirse pero lo que nunca imaginé es que, paralelo a ese, se dividía otro, mayor y más definido. Por esa grieta, aparecía, lentamente Galaxia. Sabía quién era, sabía que su maldad superaba la de Kisho y que su plan era la conquista absoluta del universo. Extendía sus brazos, dispuesta a arrancarme de allí y llevarme hacia la oscuridad eterna. Me vi paralizada, inútil, con la piedra en la mano y mi inaplazable final. Entonces, ocurrió algo aún más increíble. Un tercer portal, por encima de mí, se extendió y una mujer, luminosa y de cabello gris, ofreció su mano en señal de salvación. Era la Neo Reina Serenety. Acudí a ella y me refugié en su pecho, llorando. Con un haz de luz cerró la hendidura y nos perdimos por un camino confuso. Sólo sé que me vi en Tokio de Cristal, sólo recuerdo las palabras de Serenety y Endimion, y la forma de la primera dama ocupando mi cuerpo adulto.

Al huir con la reina, olvidé el trabajo que había empezado: la prisión de Kisho quedó abierta. Eso explica cómo escapó.

Apenas podía respirar, las imágenes pasaron como rayos por mi cabeza, golpeándose unas a otras: Tokio, la reina Serenety, nuestra transformación, la búsqueda, la primera ilusión amorosa y el hacerme añicos contra ella. Tanto sufrir, divagar, arriesgar por equivocaciones ajenas. Experimentaba pena, bronca, desconcierto y temí de mi mismo, de la ira, el repudio. Pero logré controlarme, respirar y seguir.

- Cuando usted desapareció, lo primero que hicimos fue rastrear su aurea. Akami nos orientaba. Kinmoku ya era un caos; sin capitán, el barco navegaba en la deriva. El viejo estaba desgastado. Nos indicó un lugar, en medio del bosque, como el más cercano a su energía, Kakyu. Allí, Taiki descubrió dos fisuras abiertas (y ahora entiendo por qué dos). En un primer momento, se pensó que Usted dimitió y huyó. Nosotros no lo creímos y le pedimos a Akami que nos dijera aquellos posibles lugares en que se podría encontrar. Así surgió la Tierra, el planeta más cercano al nuestro y al que conducían las coordenadas, desprendidas de las hendiduras. Y ahora que lo recuerdo, estábamos tan desesperados en encontrarla que ninguno, ni siquiera Akami, reparó en cerrarlas.

- Ves, yo tuve la culpa

- Fue un accidente – tal vez, si lo repetía en voz alta lograría convencerme, convencernos a ambos- ¿Akami lo sabe?

- No me atrevo

- Debe decírselo. Yo estaré a su lado si no puede hacerlo, la acompañaré, no dejaré que la injurien o dañen

- No. Tienes razón en que debo decírselo, mi cobardía ya ha dañado a mucha gente pero debo hacerlo sola, subsanar lo que yo misma provoqué y aceptar las consecuencias.

Tragué saliva. Kakyu dio media vuelta y me pidió que me vaya. La dejé allí, entre las sombras devoradoras de una noche implacable.

Salí de aquel palacio, impotente. La amaba, creía en ella pero, así como la respetaba, sentía deseos de alejarme y dejarla a su suerte, nunca pensé que la decepción fuera un sentimiento tan tajante, al punto de no admitir el beneficio de la duda. No quería ese beneficio, solamente, tomar mis cosas, mi historia y cerrar un capítulo que no debió escribirse de ese modo.

Me tiré sobre la colina, con los ojos abiertos y permanecí por horas, hasta que me venció el sueño y no supe más nada.

Desperté con el cuerpo helado, mi espalda reclamando clemencia y una buena cama. A mi lado, tenía custodia: Mizuri, con cara de sepelio y mis hermanos.

- La próxima vez, avisa tus deseos de acampar, en la total intemperie y sin otra cosa que tu falta de seso- dijo Yaten enfurecido.

- ¡Pensamos que a ti también te habían hecho algo!

Me incorporé de golpe

- Esperen ¿a mí también? ¿qué ha pasado?

- Kakyu- intervino Taiki- ha desaparecido. Tememos lo peor.

- Y no creo que esta vez esté en la tierra- agregó Yaten

Palidecí

- No….no puede ser…..lo ha hecho

- ¿Qué cosa?- preguntó Taiki

- Seiya ¿qué sabes?

No quise responder y sólo atiné a ordenar

- Vamos, tenemos que ir a Palacio ya

- ¡Qué pasa, Seiya!- intervino Mizuri, desesperada

- Ahora no, caramelo, rápido, vamos a Palacio.

Empezamos a correr, yo iba a la cabeza, el resto me seguía, seguramente lleno de interrogantes. Llegamos pero en la entrada se nos interpuso Kotaro.

- No pueden pasar

- ¿Qué estás diciendo, Kotaro? Déjanos entrar.

- ¿Acaso no entienden? Dije “no pueden pasar”

Yaten se enfrentó a él

- A ver si dejas el numerito para otro día, idiota, nosotros vivimos aquí, somos guardianes de la princesa y necesitamos saber qué demonios pasó con ella.

- Huyó

- ¿Qué?- dijo Taiki

- Se fue, huyó. Era de esperarse, siempre hace lo mismo en las difíciles.

Enmudecí

- Difícil va a ser enderezarte cada uno de los pocos dientes que te voy a dejar si no te corres, SAL DE UNA VEZ.

- No. Y ni lo intentes, Yaten. Tengo órdenes de no dejarlos pasar

Mientras empuñaba su mano, se adelantó Taiki y apartó a nuestro hermano.

- Kotaro, no sé qué diablos te han dicho, desconocemos lo que sucede, por favor, somos nosotros, nos conocemos, déjanos pasar.

- Justamente, Kou, porque los conozco es que no van a pasar. Seguramente están detrás de todo esto, de esa mujer cobarde y escurridiza que siempre toma la vía más cómoda. Cómo la detesto.

- ¡RATA TRAIDORA!

Yaten se le abalanzó y no midió distancias. Lo golpeó una y otra vez, en la cara, en el estómago. Taiki quiso apartarlo pero también sufrió el aventón. Yo empecé a marearme, me sentía débil y asqueado, empecé a vomitar. Mizurí lo vio y acudió a mi lado.

- ¡Seiya! ….¡Taiki, Yaten, por favor, algo le pasa a Seiya!

La voz temblorosa de Mizuri hizo que Yaten se detenga, dejó tendido a Kotaro y fue hacia donde yo estaba. Taiki me incorporó de a poco y me tomó el pulso.

- Estás helado, hermano, una baja de presión.

- ¡Váyanse de aquí o llamaré a los guardias!- gritó kotaro, escupiendo sangre

Yaten corrió hacia él, dispuesto a terminar su trabajo. Alcancé a detenerlo con un hilo de voz.

- Basta, Yaten, vámonos de aquí. Por favor, es importante, vámonos.

Taiki lo miró serio.

- Ya basta, Yaten, oíste a tu hermano, vámonos.

Yaten le clavó los ojos a Kotaro

- Te salvaste, lacra. Esto no termina. Ve y pídele a tus soldaditos que te reconstruyan la cara, que con gusto te la deformo otro día.

Kotaro amagó a contestar pero la rabia y la humillación apagaron su represalia.



Nos alejamos. Mizuri sobaba mi espalda y sostenía mi mano. Era tan cálida y confortante, hubiese querido quedarme así, bajo ese cuidado dulce, pero la verdad que guardaba me sacó de cuajo la sensación placentera.

- Sé por qué ha huido Kakyu.

Los tres me miraron estupefactos.

- Vaya- dijo Taiki entre suspiros- al parecer, hoy es el día de las sorpresas……y nada agradables. A ver si nos calmamos y nos disponemos a armar las piezas de este rompecabezas. Habla Seiya

Les conté todo, tal cual me lo confesó Kakyu. En los rostros de mis interlocutores se dibujó lo que, supongo, fue mi expresión al oír la historia.

- No puedo creerlo- dijo Taiki- no de ella

- Fue lo mismo que me dije, hermano- agregué

- Me siento un idiota, un completo idiota. Tanto tiempo peleando, sometiéndonos a cambios, enfrentándonos a otro mundo, otra gente ¡Arriesgando nuestra vida!.......¡Y todo por los caprichos de una princesa novata!

- Cálmate Yaten

- No me pidas eso, Seiya, cuando tú sientes lo mismo. Vamos, hermano, tu descompostura fue comprobar cómo nos tomaron el pelo. Escúchenme bien, no sé ustedes, pero yo no voy a mover un solo dedo para buscarla, ya no me como más el cuento del rescate, del peligro.

- Basta ya, Yaten- interrumpió Taiki- si huyó es porque la comía la culpa, la vergüenza. Hay que estar en sus zapatos. Dudo que haya actuado de mala fe. No fue su culpa la liberación de Kisho, sí callarlo. Pero es entendible ¡tuvo miedo!



Mizuri estaba hundida en sus pensamientos, deseando poder hablar y, a la vez, reprimiéndose.



-¿Qué pasa Mizuri?- pregunté

- Hay algo en eso que no me cierra

-Quédate tranquila que, a mí, muchas cosas son las que no me cierran- dijo Yaten

- Por favor, déjala hablar-intervine - ¿qué es lo que no te cuadra?

- La liberación de Kisho por parte de Kakyu. Según el relato que contaste, Kakyu comenzó a pronunciar las primeras palabras de la frase, hasta que apareció Galaxia. Pero el portal no puede abrirse si no se dice el enunciado en forma completa. Además, Kakyu dejó la piedra en el suelo. Con la piedra abandonada y sin nadie que continúe el trabajo, la hendidura debería haber cerrado sola ….a menos

- ¿A menos qué?- preguntó, con ansiedad Taiki

- A menos que alguien haya tomado la piedra y terminara lo que inició Kakyu. Y apuesto que ese alguien sí deseaba abrir la cripta pero no para destruir al villano.



Sentí unos deseos enormes de besarla. Pero sólo pude decir palabras diplomáticas y cobardes



- ¡BRILLANTE!...... ¡KAKYU ES INOCENTE!

- Al parecer, sí- sonrió Mizuri

- No, al parecer no. Ella es inocente, ahora estoy totalmente convencido- argumentó Taiki



Yaten se resguardaba en su vergüenza y nadie se lo reprochó.



- Ahora debemos localizarla a como dé lugar- dije

- ¿Teorías?- preguntó Taiki

- Que huyó es lo más probable, seguramente sumida en la culpa.

- Descarten esa teoría- dijo Mizuri con la respiración cortada y tras un fuerte temblor en su cuerpo, se desmayó.



……….

- Al fin despierta, bella durmiente

- ¿Dónde estoy?

Kotaro la miró con odio

- Donde cree, Kayku…..en su nuevo hogar.

La princesa se incorporó y se vio a sí misma amarrada por grilletes.

- ¿Qué me has hecho Kotaro? ¡Qué sucede!

- Por favor, princesa- dijo una voz desde el fondo- no me reste mérito

- ¡Yashiro! ¡Tú también!

Ante la princesa estupefacta, Yashiro dibujaba una mueca de odio y rabia contenida.

- Kotaro, yo……y el gran maestro de ceremonias.

Kakyu respiraba con difcultad

- Madame…….con usted………el salvador.



Y de apoco, descubriendo su rostro enmohecido, se presentó ante ella Kisho.

Kakyu gritó y el monstruo se acercó hasta golpearla con su aliento tóxico; la tomó del rostro, la escrutó, clavando sus dedos, su sudor y su deseo contenido.
Al fin, como yo quería.



CAPÍTULO 10

FRENTE A FRENTE




- Despacio, eso es, cuidado

Incorporaron a Mizuri, lentamente. De a poco, fue recuperando su color y los tres respiraron tranquilos.

- ¿Puedes decirnos algo de Kakyu?

- Espera, Yaten, no la presiones

- Taiki tiene razón…..respira profundo, caramelo.

- La presiento en peligro….pero no lejos de aquí….no ha huido…no



Mizuri no sólo se transformaba en un enigma cuando entraba en trance sino también, en un dilema. Desde su arribo a Kinmoku, sus visiones no eran nítidas, venían a ella como chispazos; experimentaba angustia y sólo podía conectarse con la energía de aquel que estaba en peligro pero hasta ahí llegaba todo. Y los kou, necesitaban algo más que percepciones para salvar a su princesa.

¿Por dónde empezamos?- propuso Seiya

Tres lugares eran claves: el monte críptico, el estudio de Yashiro y el palacio

- El monte críptico es asqueroso.

- Sí, pero por lo que pude analizar del material que extraje la vez que vencimos al primer monstruo, ese lugar se presentaría como lo más cercano a su fuente.

- ¿Y no sería más fácil, Taiki, estudiar primero el dichoso material y después determinar de dónde vino? Perdemos tiempo con suposiciones. Por otra parte, tenemos que intentar entrar, nuevamente, al palacio.

- No, Seiya, entiendo que el monte críptico sea repulsivo pero nos puede ofrecer pistas.

- Además, hermano, ir todos en patota a palacio nos puede complicar, no somos bienvenidos allí y lo sabes, hay que ser astutos.

- ¿Es decir que ya decidieron los candidatos? ¿Taiki con Yoshiro? ¿Yaten a Palacio? ¿Y yo al Monte críptico?

- Sí- respondieron los dos hermanos, al unísono

- Oigan, muchachos ¿y yo?- preguntó Mizuri

- Tú vienes conmigo, caramelo, si he de padecer el infierno….mejor acompañado

Mizuri se preguntó por qué no aceptó la invitación de Umiko de vivir con ella.

Se llamaba el monte críptico por una razón obvia: allí iban a parar los cuerpos de los enemigos caídos en batalla. Se trataba de una zona milenaria y proscrita. Hubo un tiempo en que Akami quiso sacralizarla. Consideraba que exhumar las almas de los caídos, los liberaría de la oscuridad en la que fueron sumidos y podrían ser seres de luz. El anciano siempre sostuvo que un ser no nace lleno de maldad sino que las circunstancias y los que las manejan, inciden en los destinos y, sobre todo, en las mentes. Pero la oposición dio su negativa. Para ellos, aquel monte era el símbolo del triunfo, la estampa de un Kinmoku soberbio. No fue ni una cosa ni la otra: el monte críptico se transformó en un residual podrido que sólo demostraba la miseria de los seres cuando los ciegan las ansias de poder.

- Esto apesta, Seiya

- Te lo dije.

- Bien, buscamos muestras en este basural ¿Algún método?

-

- Escucho atenta

- Es bueno que muestres esa predisposición porque involucra tu habilidad. El plan es así: tomamos un elemento que nos parezca sospechoso, lo hueles, lo palpas, activas tus sensores y así, hasta dar con lo que queremos.

La mirada que le devolvió Mizuri recorría desde la bronca hasta la resignación.



Taiki logró entrar a su estudio sin que nadie lo notara. Percibió cómo habían querido violentar la cerradura. Siempre precavido, Taiki Kou había creado un cerrojo a prueba de balas y traiciones, a pesar de encontrarse su laboratorio en un lugar seguro. Una vez allí, tomó la muestra y se largó lo más rápido que pudo.

Alejado, ya, de un posible peligro, sacó el material y lo observó con detenimiento. Su mente no podía definir nada; confiaba que Yashiro le diera respuestas. Por un momento se le pasó por la cabeza que ella también podría correr peligro, seguramente, era considerada subversiva, aunque la científica siempre mantuvo un perfil lo suficientemente bajo.

- ¿Yashiro? ¿Estás ahí?- preguntó Taiki en el umbral del laboratorio

Sin respuestas. Taiki ingresó. Quedó maravillado ante tanta tecnología. Era un gran admirador de la labor de su colega y aspiraba, algún día, poder trabajar con ella. Volvió a batir sus palmas y llamarla, sin éxito. Lo lógico hubiese sido abandonar el lugar pero se encontraba tan embelesado que se negaba a salir tan pronto. Comenzó a escudriñar con la mirada cada rincón.

-¿Y esto?

Lo que llamó su atención no era algo desconocido; por el contrario, se trataba de la sustancia en la que él había trabajado, la misma que ahora llevaba en su mano izquierda.

Posiblemente, Yashiro también estaba investigando y eso lo tranquilizó ¿pero cómo obtuvo la muestra? Ahora estaba intrigado. Avanzó hacia el fondo, y tropezó con algo: una especie de manija incrustada en el suelo. La forcejeó y se abrió una compuerta. A su vista, unas escaleras que lo llevaban a un subsuelo. Sintió que debía seguir y descendió. Lo que vio allí lo pasmó de asombro: un mundo alternativo ante sus ojos, cápsulas, filtros, máquinas y…….

- ¡Kakyu!

La princesa encerrada en un sarcófago transparente, cubierta con lienzos blancos, como una momia, con cables en el cuerpo e inconsciente. Lleno de furia y desesperación quiso romperlo pero una descarga eléctrica lo paralizó. Debía salir de allí y buscar ayuda cuanto antes, pero eso implicaba dejar a su soberana dentro de una bomba de tiempo. Esta vez, debía actuar solo y de manera inteligente. Lo primero, tranquilizar sus nervios, no sólo ante el shock de haber encontrado a Kakyu sino, también, descubrir que Yashiro era cómplice de los enemigos. Se acercó a la cápsula para estudiarla, cuando oyó pasos.



- Por acá nadie va a verme- se dijo Yaten- es cuestión de subir………guardias….están por todas partes. Tengo que encontrar la forma.

Se alejó unos pasos y sintió una mano apoyándole la espalda. Se defendió de manera instintiva propinando un golpe seco. El grito del supuesto adversario fue femenino. Se dio vuelta: Umiko.

- ¡Demonios, Umiko!- maldijo mientras la ayudaba a levantarse- nunca hagas eso, mujer

- Los estaba buscando- contestó entre gemidos, la joven

- Ya me encontraste…..

- Los persiguen

- Gracias por la novedad ¿por qué crees que ando en puntas de pie?

- Yo no creo esas acusaciones contra ustedes.

Yaten la miró y esbozó una sonrisa.

- Gracias Umiko

- Todo está mal, Yaten, todo. Pude entrar a Palacio, supongo que de mí no desconfían, pero es una locura. Guardias por doquier, habitaciones clausuradas.

- ¿Pudiste hablar con Akami?

- ¡Quise! Me dicen que no era posible y que de serlo, no iba a perder tiempo con una simple maestra. Yo creo que lo niegan adrede

- ¿Qué?

- No lo sé Yaten, todos en contra de la princesa, así, de la noche a la mañana. Akami es su mentor ¿y si le han hecho algo?

- ¿Acaso crees que lo puedan tener prisionero?

-

- Diablos

- ¿Qué hacemos, Yaten?

- Por lo pronto, entrar. Tengo una idea: a ti no te niegan el acceso. ¿Ves esa ventana que está allá? Es la habitación de Akami. Dentro del palacio, se encuentra en el ala izquierda; su puerta es de color carmín. Como supondrás, su habitación ha de estar rodeada. Necesito que saques, al menos, a los guardias que rodean por fuera esa parte del castillo; inventa una excusa para sacarlos, lo que sea, emplea tu encanto pero no sobreactúes que se te nota. Si lo logras, haz una señal disimulada para que me dé cuenta.

- Entonces, tú treparás y abrirás la ventana

- Exacto. Pero no te quedes adentro del palacio haciendo sociales. Ve a la habitación de Akami y encuéntrame allí. Te necesitaré de campana.

- Es peligroso

- Sí; pero no tenemos alternativa. Nunca pensé que iba a decirlo……. dependo de ti, Umiko

- En ese caso, y sólo por la satisfacción que me da verte con esa cara de suplicio viviente, lo haré

Tal como se lo había encomendado Yaten, Umiko comenzó a poner en práctica lo planeado y resultó. Después de 15 minutos de ser espectador de los despliegues escénicos de Umiko, Yaten pudo trepar por la pared y encontrarse frente a la alcoba del anciano. Se cubrió el puño con la manga y empezó a dar golpes por los ángulos de la ventana hasta aflojarlos, cuando notó que el vidrio estaba débil lo quebró, manipuló la manija y finalmente ingresó.

La habitación de Akami era enorme. Estaba dividida en tres compartimentos y, por lo que recordaba, el aposento se situaba al final. Escuchó dos golpes cortos y luego, tres en seguidilla. No se alarmó, esa era la contraseña que habían pactado con Umiko. Le abrió la puerta y la joven pasó con rapidez.

- Tranquilo, no hay moros en la costa

- ¿Qué hiciste con ellos?

- Apliqué la frase que más convence a los necios y glotones: en la cocina tienen pastel y buenas bebidas.

- ¡Excelente!...bien, ahora, debemos buscar a Akami.

- No sé si estará aquí, Yaten

- ¿Por qué?

- Porque esto está muy silencioso



Mizuri vomitó por cuarta vez. Y por cuarta vez, Seiya se sentió culpable.

- La próxima, asesinamos a Taiki, palabra

- Y después, asegúrate de correr porque juro que iré por ti. Voy a ahorcarte Seiya Kou.

- Morir en tus manos no será una condena sino un privilegio, ejecute. Bueno……tampoco es para que me mires así; ven, te ayudo…..respira, eso es…..¿Mejor?

- Un poco. Sigo mareada.

- Es natural, vomitaste hasta tu crianza, criatura

- Y no es para menos, después de oler todas las porquerías que considerabas “piezas claves”

- Tienes razón, tienes razón………pero, en mi defensa, te estaba entregando la misión de tu vida, lo que te dará amnistía si los locos que han tomado el palacio deciden exportarte …………….¿qué pasa?, no, no llores. Caramelo, estaba bromeando, juro que nadie va a sacarte de aquí, antes los mato

- Seiya…..se ha extinguido

- ¿Qué?

- Un alma buena….fuertemente conectada a ustedes………..ha muerto

- ¿Qué?

Seiya cayó de bruces y se tomó la cabeza

- No, no me digas que es,,,,,, no.



Umiko y Yaten se habían dividido. No pasaron ni diez segundos cuando la joven gritó. Yaten se dirigió rápidamente hacia donde estaba y ella se echó a sus brazos.

- Calma, calma. No lo sabemos.

Con temor y cuidado, Yaten le tomó el pulso a Akami. Se encontraba de espaldas, completamente desnudo y frío. Yaten lo dio vuelta con precaución y se tapó la boca ante la arcada. Umiko, gritó nuevamente.

El anciano estaba cubierto de yagas y orificios, tenía cuatro cortes en los ángulos de su torso, la sangre coagulada se confundía con las vísceras salientes, el olor era insoportable. La cara de Akami, desfigurada con muecas de dolor, reflejaba la tortura. Seguramente, el desangramiento se produjo de manera paulatina, con él estando consciente.

- Animales- dijo llorando Yaten en un acceso de rabia

- ¿Por qué? ¡Por qué con él!......esas marcas……¿acaso un ritual?

- No, el que hizo esto no se anda con brujerías. Quería la sangre de Akami…....Kisho…….¡es eso! Buscan revivirlo con…...

Yaten no pudo terminar su logística porque, al cabo de segundos, tres guardias, completamente armados, apuntaron a ambos.

- ¡Quietos!

- ¡Qué le hicieron, desgraciados!- gritó Umiko

Uno de los guardias la golpeó en la cara

- ¡Umiko!- gritó Yaten pero lo frenó la punta del rifle en la frente

- Retrocede Kou, aún no tengo órdenes para matarte

- A ella la dejas

- Ella también vendrá con nosotros por ser una subversiva

- Umiko no tiene nada que ver aquí, es a mí a quien buscan, déjala ir.

- Cállate o juro que disparo…..vamos…retrocedan los dos.

- Akami está muerto ¿no lo ven?

- Sí, y su cuerpo apesta. Pero eso se lo tendrás que explicar a los jueces imperiales, ya que, al parecer y por lo que vemos, te presentas como el principal sospechoso.

Yaten retrocedió hacia donde estaba Umiko quien se levantaba con dificultad. En voz baja alcanzó a decirle:

- Voy a transformarme …tú huye.

- ¿Qué?

- Haz lo que te digo, Umiko. Huye y alerta a mis hermanos



-¡Cállense de una vez y contra la pared, gusanos!

Yaten lo miró fijo y dejó que el fuego de su cuerpo se apoderara hasta convertirse en el guerrero Healer. Los guardias temblaron al verlo y apuntaron con sus armas, dispuestos a jalar del gatillo pero su órbita de fuego les postergó el plan.

Umiko saltó por la ventana sin mirar atrás y corrió lo más que pudo, tenía en sus piernas cortaduras y el golpe aún le dolía. Se detuvo, se tomó la cara con rabia y decidió regresar por Yaten, pero una tropa de guardias entró al palacio a toda velocidad, seguramente, hacia la habitación de Akami. Se escondió, tiritando de terror e ira.

Pasados diez minutos, observó cómo se llevaban a Yaten esposado.

Sólo tiempo después, Umiko entendería por qué Yaten no huyó con ella cuando hizo estallar su poderosa técnica.




Última edición por selenya kou el Lun 17 Dic 2012, 6:29 pm, editado 2 veces
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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

Mensaje por selenya kou el Sáb 27 Oct 2012, 8:21 pm

CAPÍTULO 11

PARALELOS



Seiya y Mizuri corrían en dirección al palacio. Sólo podían pensar en la visión y Kakyu. A lo lejos divisaron a Umiko. La cara de la muchacha era espejo de malas noticias . Su semblante habitual, alegre y despreocupado, se había transformado en una mueca de espanto. Seiya y Mizuri notaron sus ojos enrojecidos y las marcas en su piel

¡Yaten! - gritó derribándose

Seiya se paralizó, respiraba agitado y nervioso

- Mi hermano ¡qué le hicieron! quien….

- ¡Se lo llevaron preso!

Seiya cerró los ojos con fuerza, aliviado sin embargo reaccionó al instante

- ¿Cómo?

Umiko contó todo, sumiendo a Seiya y a Mizuri en una desazón ahogada

- Han llegado demasiado lejos, demasiado- dijo Seiya

Ambas mujeres callaban.

- Tengo que buscar a mi hermano y sacarlo de allí

- Espera, Seiya- intervino Mizuri con angustia - no puedes ir tú solo; busquemos a Taiki, primero.

- Lo de Yaten es inmediato…., aunque es verdad lo que dices, debemos alertar a Taiki.

- ¡Yo lo hago!- intervino Umiko- ¡Ustedes liberen a Yaten!

- No. Te has arriesgado demasiado y hemos puesto tu vida en peligro. Déjalo en nuestras manos, Umiko

- Seiya- contestó Umiko mirándolo con firmeza- mi vida ya está en peligro, todas las vidas de Kinmoku están en peligro. Y he visto lo suficiente como para encerrarme en mi casa y esperar que todo pase. Cuando digo que alertaré a Taiki no estoy pidiendo permiso, es un hecho.

Seiya sintió orgulloso.

- Pues bien, Umiko, no irás sola. Mizuri te acompañará; al fin y al cabo, necesitarás a alguien con poderes, tanto para defenderte como atacar ¿Estás de acuerdo, Mizuri?

- Faltaba más. Vamos Umiko

Ambas empezaron a correr. Mizuri se detuvo y se dirigió a Seiya

- Seiya……cuídate.

- Palabra, caramelo

Mizuri asintió preocupada.



Taiki se encontraba tieso en el rincón, atento.

- Esto pesa una barbaridad

- Déjalo……..¡pero con cuidado, idiota!...¡rayos! ¡ya has derramado! ¿tienes consciencia de lo que es?

- No soy estúpido ¡claro que lo sé!

- Bueno, que no se note

- Llevo días sin dormir

- Lo sé, yo también. Pero es un sacrificio que lo vale. Ven, busquemos algo con que limpiar

- ¿Crees que Kotaro se dará cuenta?

- Noo, ese es una marioneta…….el viejo….a ese le temo

- Shhhh, no hables así

- ¿Qué? ¿acaso va a oírnos? Kisho ya no está aquí

- ¿Y dónde está?

- Con Kotaro, el nuevo guardaespaldas

- No sé quién le ha dado tanto protagonismo

- El viejo. Kotaro lo liberó ¿no? Nobleza obliga

- En realidad, la que lo hizo fue Yashiro y mira cómo le fue



Taiki se alarmó.



- Parte del plan……….anda, subamos, seguro que hay algo arriba para limpiar la mancha.

Se alejaron dejando allí no sólo aquello que traían sino también, una pieza del rompecabezas. Taiki salió de su escondite y observó el líquido derramado…sangre pensó. La observó quiso examinarla con más detenimiento pero los pasos avecinándose lo alertaron otra vez. Se levantó y corrió, en su apuro, hacia otra parte del cuarto. Tropezó con algo, se dio vuelta, estaba oscuro. Cuando se acercó a ese montículo, una arcada de vómito le llegó a la garganta, el olor era insoportable, como el aspecto: boca abajo, un cuerpo prácticamente disecado. Lo dio vuelta y se tapó la boca. Reconoció a Yoshiro. Contuvo su estómago, sus ansias de gritar, su impresión. Se arrastró unos metros de aquel cadáver putrefacto para respirar y pensar.

………….

- Entra y no traigas problemas, Kou.- dijo el guardia, empujando bruscamente su prisionero.

- Vaya, vaya ¿huésped de lujo? Nunca pensé que mis sueños se hicieran realidad

- Te contestaría a golpes si valieras la pena

El preso soltó una carcajada

- ¿De veras no me reconoces, Kou?

Yaten no omitió palabra

- Bueno, te voy a ayudar a refrescar la memoria. Mi nombre es Takeshi, trabajé para Kotaro y, si quieres identificarme mejor, soy el que te partió la cara antes de que te fueras a la tierra

Kou le clavó su mirada. Por culpa de ese sujeto estuvo con dolor de maxilar bastante tiempo.

-¿Y?- continuó Takeshi- ¿Cómo estuvo esa experiencia en la tierra? Supe que las falditas te sentaban bastante bien.

Dos segundos le bastaron a Yaten para derribar al bocón de un golpe.

- Auch…..ya, ya…..diablos….aauch. Estoy bien, estoy bien…….deuda saldada…….me aflojaste un diente.

- Y te aflojaré la nariz si no te callas.

- ¡Qué genio del demonio! Ya….tranquilo…que aquí no hay jerarquías.

- No pienso quedarme, despreocúpate.

- Yo tampoco, Kou. Soy ave de paso.

- Entonces, cierra el pico

- Jajajajajajajaja. Eres obstinado. ¿Así que mataste al viejo?

- Una idiotez más que digas……..

- De veras, nunca me lo imaginé de ti

- De veras, cállate.

- Pensé que lo defendías a muerte, a él y a la “princesa”. Resultaste un traidor- Yaten se dio vuelta, dispuesto a asestarle otro golpe. Takeshi levantó los brazos en señal de defensa- ¡no te alteres! ¡oye!….¡que soy de los tuyos!

Esas últimas palabras impidieron que Yaten arremetiera con él. Se calmó y decidió escucharlo, al fin de cuentas, se había dejado encarcelar por los guardias para sacarles información; no pensó que la suerte lo encerrara con el informante adecuado.

- Yo trabajo solo- dijo- no sé a qué te refieres con eso de “los tuyos”

- Tu vanidad te ciega, Yaten- segundos después continuó- ¿puedo preguntarte por qué te diste vuelta?



Yaten lo comprendió: debía seguirle la corriente, dejarle creer que él también era un traidor.

- Tú lo dijiste……falditas. – contestó Yaten. Tal vez no era lo más adecuado pero fue lo que más rápido se le vino a la cabeza- Ni mis hermanos ni yo pudimos olvidar la humillación. Tenían el poder de convertirnos en cualquier personaje pero no, se les ocurrió disfrazarnos de travestis.

Takeshi rió con fuerza. Yaten descubrió el camino viable para la farsa y continuó

- Juramos nunca más pertenecer a la corte de la princesa pero, si íbamos a vengarnos, tenía que ser desde la médula.

- Quedarse y jugar a los guardaespaldas

- Exacto

- ¿Y qué hay de la nueva?

- Nosotros la trajimos. Es poderosa

- ¿En todos los sentidos?

Yaten sintió que su cuerpo hervía de la ira y lo hizo notar

- Bueno, bueno. Tranquilo. Mal chiste…..entonces, los Kou hacen lo que hicimos todos….

- Traicionar- alegó Yaten con odio

- Justicia por mano propia, Kou.

Hubo un nuevo silencio y eso no era conveniente para el plan de Yaten.

- Ya sabes mi camino, Takeshi ¿cuál fue el tuyo?

- Deberías saberlo

- Sólo me enfoqué en mi misión

- Soy otro disecador

Con qué así llaman a estos matones- especuló Yaten

-¿Y quién te tocó?

- La cerebrito….Yashiro.

Yaten retrocedió e intentó disimular los temblores de su cuerpo. Pensó en Taiki.

-¿Cuándo fue eso?

- Hace días

Kou respiró.

- Ella fue la que liberó al viejo Kisho- continuó Takeshi- pensó que, con un nuevo régimen, su trabajo sería finalmente aceptado: nuclear central de energía. Pretendía que Kinmoku absorbiera la energía de todos los planetas, de forma secreta claro. Por supuesto, Kakyu se opuso, creía en el cuentito de la unidad galáctica…….ingenua. En fin, lo que Yashiro nunca imaginó es que el viejo Kisho tenía para ella otros planes……alimentarle el cuerpo

- Ja

La risa de Yaten fue más nerviosa que sarcástica

- ¿Cuándo dices que nos sacarán de aquí?- preguntó Yaten

- Pronto, no te apresures; aunque te entiendo. Yo también quiero verlo.



¿Verlo?



- Verlo, claro, verlo- continuó Yaten en plan de estratega- No fue fácil la tarea, supongo que faltarán algunas piezas.

- Poco, queda poco Kou.



Este idiota no va a soltar la lengua.



- ¿Cómo te imaginas el suceso?- preguntó Yaten jugándose un as de espadas.

- ¿Eh?....como lo prometieron; aunque, debo decir que en estos días de encierro el reconstruido el ritual diez mil veces en mi memoria

Un ritual.



Takeshi continuó ante la mirada estupefacta de Yaten



- Serán las doces, habrá piedras, se encenderá el fuego, la sangre recolectada y los sacerdotes harán su trabajo.



Doce de la noche, ritual sobre la piedra, la sangre de Yoshiro y Akami…..



- Continúa- dijo Yaten- me gusta cómo suena.

- Nada más que agregar, Kou. Supuestamente, antes de la medianoche me sacarán para ser testigo, supongo que tú y tus hermanos serán los invitados de honor. Y, para ese entonces, la pieza principal ya estará disecada…..¿sabes a quién me refiero, no?

- Kakyu- dijo Yaten con dolor.

- Su sangre imperial devolverá a Kisho a la vida.



Yaten lo miró. Era hora de hacer su movida.

………………………..

Corría sin detenerse. Seiya no tenía idea de cómo salvar a su hermano. Confiaba en su inteligencia; una vez que divisara la torre, lo demás debía ejecutarse en un paso a paso sigioso. Se detuvo un momento, necesitaba respirar para luego recuperar su sentido de orientación y ubicarse. Respiró otra vez, levantó la vista y, ante él, el fortín

-¡Walá!- se dijo satisfecho
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selenya kou
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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

Mensaje por selenya kou el Dom 25 Nov 2012, 6:03 pm

CAPÍTULO 12

INTERCAMBIOS

- Ya está

- La próxima debemos ser más cuidadosos, a Kotaro no se le pasa detalle

- Ese idiota; no sé quién lo nombró jefe.

- Anhelo ver el final.

- La orden nos ha preparado para verlo.

Así que se trataba de una orden.

- Me dio pena Yashiro, sabés, era uno de nosotros.

- Era una elegida, nada de sentimentalismos

- Ella confiaba, sabes

- Pues mal hecho. Sacrificios obligados para el bien común

Taiki meneó la cabeza con furia. Observó a su lado el cuerpo descompuesto de su colega y un acceso de rabia lo dominó. Quería acabar con esos dos, quería llegar hasta el propio Kisho y vengar a Yashiro.

- Ya está limpio, vámonos

- Déjame contemplar

- ¿La sangre?

- No cualquier sangre

- Es verdad, asqueante, pero sangre de lujo.

¿Sangre de lujo? ¿Quién?

- Veamos: tenemos la sangre cerebral de Yashiro, la sangre sabia de Akami

Taiki se tapó el rostro, horrorizado.

- ¿Cuál queda?

- La de la diosa, por supuesto……ah, y la del guerrero

¿Guerrero?

- Ya lo tienen cautivo

- ¿Sí? ¿Y quién es?

- Adivina, el Kou preferido de Kotaro. Lo harán pomada de un momento a otro.

Del escondite, Taiki salió gritando desaforado. Se abalanzó sobre esos dos sin medir la fuerza de sus golpes, descargaba el shock, la bronca contenida, el dolor de sus muertos. Pensaba en Yoshiro, Akami, la princesa, su hermano. No cesaba, sus puños enrojecían con la sangre. Uno de ellos logró zafar y huir. Taiki no fue consciente de ello, se concentraba en el estacazo más que en el recibidor.

- ¡Taiki, basta!

Dos brazos arrancaron a Taiki de su presa. Era Umiko. Cayeron ambos, la joven lo abrazaba mientras éste lloraba desesperado. Detrás, apareció Mizuri. Había interceptado al que huía, débil por los porrazos, y lo inmovilizó con su poder. Ahora lo arrastraba nuevamente al lugar donde estaba el resto. Miró la escena y se estremeció.



- ¿Qué es esto?

- Mataron a Yoshiro……..está allí….Akami….está muerto….Yaten…preso…Yaten, tengo que salvarlo. Nuevamente, comenzó a colapsar.



Mizuri tomó su rostro



- Mírame, mírame Taiki. Lo sabemos, sabemos lo de Akami……Seiya ya sabe lo de Yaten y en este momento lo tiene que haber rescatado.

La boca de Yaiki temblaba, las lágrimas se mezclaban con su saliva.

- Cálmate, por favor.

- Yo- Yoshiro…..allí.

Umiko dejó a Taiki en los brazos de Mizuri y fue hacia donde él les indicaba. Gritó. Mizuri abrazó con fuerza a Taiki

- Mizuri….una más…una más

Ahora era Mizuri la que respiraba con dificultad

- Una masacre, una masacre. Por favor, debemos sosegarnos; pensar una forma de detener esto. Ya, por favor, tranquilícense.

Taiki se sobresaltó y se puso de pie

- Kakyu. Maldita sea, Kakyu

- ¿Qué pasa con ella, Taiki?

El joven fue corriendo al otro lado de la habitación donde se encontraba la princesa. Mizuri y Umiko lo siguieron.

Allí estaba ella; sepultada en el cristal.

- Debemos romper esa caja de inmediato- dijo Mizuri

- Lo intenté….lo intenté. Pero esos cables……producen descargas muy fuertes, casi me fulminan la mano.

- Energía- continuó la joven- No importa, yo serviré de catalizador.

- ¿De qué estás hablando?- Preguntó Taiki

- Somos energía, Taiki. Tus poderes como el de tus hermanos nacen de la condensación de energía. Quien armó esta trampa pensó en eso.

- Yoshiro- dijo Taiki y nuevamente enflaqueció

- Es lo más probable. Pues bien, yo serviré de catalizador. Puedo absorber parte de esta energía y sumada a tu fuerza, lograremos emparejar los iones.

- ¿Y qué hay de estos tubos?-intervino Umiko- Si Kakyu está conectada a ellos es por algo ¿acaso no son esos tubos los que la mantienen con vida, algo así como respiradores?

Taiki se acercó y los examinó.

- No. Son tubos que nivelan el flujo energético. Con esto la compensan.

- Definitivamente, la necesitan viva- agregó Mizuri

- ¡Suena horrible, sáquenla de una vez!

- Eso haremos Umiko. Taiki, toma mi mano primero: luego, apoya la otra sobre la caja. Yo haré lo mismo. ¿Listo? ¡Ahora!

Sus cuerpos comenzaron a temblar, la descarga de corriente era fuerte, sin embargo, Mizuri empezó a controlar la situación. La caja fue quebrándose de a poco hasta estallar. Mizuri y Taiki cayeron de bruces. Umilko se apresuró y tomó a la princesa, recibió algunas descargas ella también pero eso no impidió que le sacara los tubos, ya inactivos.

De a poco, Taiki y Mizuri se recuperaron. Se acercaron a la princesa y la examinaron. Estaba viva pero fuera de sí. Entendieron que salir a la intemperie representaba un riesgo. Allí tenían todos los aparatos por si empeoraba su condición; pero quedarse, también implicaba delatarse. Seguramente, la prolongada ausencia de los dos asesinos alertaría al resto, más sabiendo la misión que les habían encomendado. Idearon un plan: esconderían a esos dos; limpiarían evidencia, dejarían la sangre allí como anzuelo y cuando vinieran a buscarla, atacarían, obligándolos a confesar dónde estaba Kisho.

………………….

- Las cosas como son Takeshi. Nadie va a liberarnos

- ¿Qué?

- Lo que escuchas ¿Tú crees que soy tan idiota como para dejarme encarcelar?

Ante la mirada perpleja de su compañero de celda, continuó

- Van a matarnos, a los disecadores

- No hables estupideces, kou

- A ver si entiendes. Necesitan chivos expiatorios con qué justificar el asesinato de Akami. El pueblo desconoce las internas y el viejo es una especie de Dios. Somos la excusa perfecta. Entregarán nuestras cabezas a las fieras y éstas harán justicia.

Takeshi callaba.

-¿Acaso creer que a ti te encerraron por protección o disimulo?- continuó Yaten- ¡No! ¡Está todo armado! Mis hermanos huyeron para buscar adeptos, personas que no nos fallarán. Yo me largo de aquí. Lo que te estoy ofreciendo es la chance para salvar tu pellejo.

-¿Cómo sé que no me engañas?

- ¡Por favor! ¡La prueba está ante tus ojos, Takeshi! ¡Mira lo que pasó con Yoshiro! ¡Te apuesto lo que sea a que no estaba en sus planes ser carroña para perros! Tú hablas de hermandad y sacrificio; yo, de engaño. Somos su anzuelo, hombre.

-¿Y de quién sospechas? ¿Kisho? ¡Nooo, eso sí que no lo creo!

- No, por supuesto que no. Kotaro…de él sospecho. Lo conozco mejor que tú. Busca poder, reinvindicación. Si nos mata, pasa a ser el héroe popular, el que vengó a Akami. Y de ese modo, cuando venga la revolución, con el pueblo a su favor, podrá destronar hasta el propio Kisho

- jajajajajajajja, noooo, desvarías demasiado Yaten.

- Piensa lo que quieras, que al fin y al cabo sólo quise ayudarte. Fue un placer limar asperezas. Dime qué flor te gusta para llevarla a tu sepultura.

Yaten se dirigió hacia un rincón; se ajustó los zapatos, se quitó la chaqueta, reafirmando sus intenciones de huir a como dé lugar.

- Espera Yaten- dijo Takeshi- voy contigo

- ¡Excelente! Ahora, escucha mi plan.

El guardia llegó ante los gritos de pelea. Intentó separarlos con improperios e insultos pero cuando observó cómo Yaten Kou se estrellaba en la pared decidió sancionar.

Entró a la celda y mandó a Yaten contra las rejas. Éste se abrazó a las mismas y descargó, levemente, su poder de fuego.

- ¿Qué te pasa, Kou?

- No…no estoy bien…

- Deja el teatro y párate derecho

- ¡Que no estoy bien, te digo!- respondió retorciéndose más

El vigilante lo tomó por la espalda y fue entonces que Yaten Kou, giró y lo arrinconó en los barrotes, quemándolo superficialmente. Luego, lo desmayó con una llave, lo dejó a un rincón de la celda y le quitó las llaves.

- Vámonos

Ambos salieron con sigilo, burlaron la vigilancia hasta ser completamente libres. Una vez fuera de la torre, Yaten se detuvo.

- ¿Estás bien?- preguntó Takeshi

- No- y con un golpe de su mano derecha lo derrumbó. Aplicó nuevamente la llave para dejarlo inconsciente.

En ese instante escuchó su nombre y se sobresaltó. Afortunadamente, se trataba de Seiya

- ¡Hermano!

Se abrazaron con fuerza

- ¿Y ese quién es? ¡Acaso está muerto!

- No…..sólo fuera de circulación por el momento. Mi compañero de celda, otro traidor más. Ven, ayúdame a amordazarlo. Seiya. Kinmoku está a punto de colapsar con todos nosotros.


Buscaron un escondite oculto e incómodo como para evitar que Takeshi saliera con facilidad. Lo amordazaron sin crueldad, no querían más muertos. El tiempo que duró ese trámite fue suficiente para que Yaten contara su versión de las cosas y Seiya armara mejor las piezas del rompecabezas. Luego el paso a seguir: todos los caminos conducen al laboratorio de Yashiro.

Allí se encontraba el resto, debatiendo qué hacer, bajo la presión de las horas contadas. Al ver entrar a Seiya y Yaten, sintieron un gran alivio en el corazón. Taiki corrió hacia sus hermanos y los ciñó

- ¡Kakyu!- gritó Seiya

- Está viva, Seiya- se apresuró a tranquilizarlo Taiki.

Se les relató todo. La muerte de Yashiro no los sorprendió, aunque no se puede decir lo mismo de Taiki, Umiko y Mizuri al escuchar cómo se concretaría el plan macabro de Kisho.

- Están por caer ¿qué hacemos?- preguntó Umiko

- Cara a cara; sacarles hasta la última gota de sangre y que nos digan el lugar exacto en donde harán la brujería- propuso Yaten

- ¿Y después qué?- agregó Seiya- ¿Luchar en desventaja? ¿Quién nos garantiza que, en verdad, nos revelarán el escondite; y si lo hacen, ellos son más que nosotros, prácticamente un ejército, nos fulminarán

- Sin la princesa, están atados de pies y manos, Seiya- agregó Mizuri- ella es la clave del ritual.

- Claro, pero tampoco logramos nada- interrumpió Taiki- Si somos vencidos, vendrán por ella y al diablo Kinmoku; si nosotros vencemos, cosa que dudo por la desventaja numérica, será como ponerle una venda a una herida podrida.

- No te estoy siguiendo hermano- dijo Yaten

- Al que hay que eliminar aquí es a Kisho. Y la única forma de hacerlo es enterrarlo en el portal

- ¡Entonces es allí donde se realizará el ritual!- intervino Umiko, entusiasta- ¡En el portal donde ustedes encontraron el códice

- No- continuó Taiki- no son tan predecibles como pensamos. El sitio en el que se encuentran debe ser como un secreto de estado. La única que puede salvarnos es Kakyu, ella tiene el poder para activar el códice.

- Entonces- agregó Seiya con la mirada sombría- no podemos hacer nada

- ¡Momento!- intercedió Mizuri - ¡Sí que podemos! Kakyu no está muerta, hay que encontrar el modo de hacerla despertar.

- Lo que nos falta es tiempo- agregó Yaten.

- Sí- continuó Mizuri- y para ganarlo, se me ocurre lo siguiente

Todos se miraron entre sí. Mizuri caminó con la mano en la cabeza.

- ¡Una falsa Kakyu!- dijo

Seiya se acercó

- ¿Mezclamos cemento y cal para armar la réplica, caramelo?

Mizuri lo miró molesta por el sarcasmo.

- ¿Puedo continuar?

La fiereza de sus ojos hizo que Seiya afirmara con el gesto

- Kakyu estaba envuelta en tules, oculta. Si rearmamos el sarcófago y ponemos algo en lugar de la princesa, no levantará sospecha. Ellos se lo llevarán. Ustedes los seguirán y de ese modo, sabrán dónde se encuentra. Yo puedo percibirlos, si me concentro, sabré las coordenadas. En tanto, intentaré revivir a Kakyu.

- ¿Y si no la traes de vuelta?- preguntó Yaten

Mizuri calló

- Si no la trae, lucharemos hasta el final- agregó Seiya

- Muchas presiones para ti sola- sumó Taiki- Yo me quedaré contigo y te ayudaré con la princesa. Tu poder y mi cerebro no pueden fallar

- Bien. Hermoso plan ¿pero cómo haremos para “armar” a la falsa Kakyu?- dijo Yaten

- Yo lo haré- intervino Umiko- Yo me haré pasar por ella

- ¡Estás loca, mujer!- intervino Yaten

- ¡No hay alternativa! ¡Un cuerpo por otro cuerpo! Si alzan un cofre sin peso, sospecharán. Debemos hacerlo, quiero hacerlo

Seiya se acercó y la tomó de los hombros

- ¿Sabes el riesgo que corres?

- Sí.

- ¿Y aún así deseas arriesgarte?

-

- Eres una digna habitante de este planeta- luego miró a sus hermanos- ¿Ven? Ellas lo dejarán todo. Es nuestro deber hacer lo mismo. Somos guerreros y estamos preparados. Si confiamos el uno en el otro y damos lo mejor de sí, podemos revertir el caos. No queda otra que ser la semilla en el barro.

Umiko se dejó envolver y luego, introducir en la caja de cristal. Se esforzaba en dominar su respiración, aplacar el tremendo nerviosismo que invadía su cuerpo. Escucharon pasos. La joven cerró los ojos con fuerza y recordó las palabras de Seiya. Debía confiar.


Dos hombres cargaron el cajón, la sangre recolectada y con rapidez, abandonaron el laboratorio, insultando a los otros dos que vaya a saber dónde se metieron. Seiya y Yaten, los seguían, cuidando cada movimiento, sumamente concentrados. Del otro lado, ya solos, Taiki y Mizuri iniciaron lo que a ellos les correspondía.

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Re: COMIENZOS, HUELLAS, PORVENIR (S/T/Y)- CAPÍTULO 12 (ACTUALIZADO)

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